Si fuéramos vacas, y para más señas lecheras, seguramente pensaríamos que Suiza es el paraíso vaquero por antonomasia: montañas, verdes prados, educados granjeros suizos y por supuesto grandes quesos.
En el mundo de los quesos los suizos aportan tradición artesana ancestral y garantía de trazabilidad que permite tener controlado cada queso en cualquier momento de su producción y distribución en cualquier lugar del mundo.
Los quesos que no nos podemos perder en nuestra escapada suiza son el Gruyère, el delicioso Tête de Moine, Emmental, L´Appenzeller, Le Vacherin Mont-d´Or y el algo menos conocido Sbrinz.
El original Tête de Moine podemos encontrarlo en el cantón de Berna, en una antigua abadía de Bellelayen (ahora museo quesero) en los Montes Jura, donde cuenta la leyenda que los monjes (s XII) raspaban hábilmente la superficie del queso con un cuchillo para que no se notara que lo habían comenzado. En la actualidad ha quedado la tradición de hacer deliciosos flores de queso raspando la superficie con una girolle.
Ya en el cantón de Freiburg, entre lagos y montañas,tampoco podemos perdernos Gruyère, cuna del afamado queso del mismo nombre, donde además de probar este rico manjar, no podria faltar en nuestra mesa una tradicional fundue que podéis encontrar en http://www.swissworld.org
Receta clásica
Para esta especialidad se necesita un servicio de fondue: una cacerola para fondue con mango — el denominado caquelón—, un soporte y el réchaud o quemador con llama regulable.
Machacar un diente de ajo con un tenedor y untar la cazuela con el ajo machacado.
- 3 decilitros de vino blanco seco
- 3 cucharaditas de harina de maíz
Añadir, disolver y poner a cocer.
- 400 gramos de queso Vacherin friburgués
- 400 gramos de queso Gruyere rallado
Añadir poco a poco y cocer a fuego lento. Revolver la masa hasta que se funda.
Añadir pimienta y kirsch según propias preferencias.
Cuando la masa de queso esté suficientemente sólida, se puede poner el caquelón encima del quemador.
Mantener el fuego a una temperatura constante. Pinchar los trozos de pan con el tenedor, sumergirlos en la fondue, revolverlos lentamente y quitarlos para comerlos. Hay que revolver bien los trozos de pan en la fondue para que el queso no se queme en el fondo de la cazuela.
Como la comida es bastante difícil de digerir se presta el consumo de vino blanco o te.
¡Ojo, el que pierde su trocito de pan en la fondue es sancionado! Los castigos suelen ser bastante leves, no existen reglas fijas. Muy en sintonía con la tradición federal de los suizos, las sanciones suelen ser acordados democráticamente antes de servir la fondue.
Si tenéis previsto visitar suiza no olvidéis visitar



Comentarios