El acebo del Moncayo, una quesería con embrujo

Un día un grupo de amigos decidió dejar la ciudad y montar un proyecto cooperativo en un pueblo del Moncayo. Entre sus muchos planes para dinamizar la zona y buscarse la vida, uno era montar una quesería. Esta osadía muy soñada por la mayoría de los urbanitas hoy es una realidad  con una pequeña quesería en Trasmoz.

En ella elaboran, siempre con leche cruda, quesos de oveja y de cabra.

Del  queso de cabra, de pasta prensada no cocida, destaca su elaboración con leche cruda y el estar elaborado en un porcentaje alto con leche de cabra moncaina, una raza autóctona en periodo de recuperación. La coagulación es con cuajo animal y su curación era de larga que últimamente la están reduciendo a unos 3 meses.

Es un queso cilíndrico  de piezas aproximadamente de un kilo con una corteza natural de color amarillo pajizo con zonas grisáceas por el moho cepillado.

Al corte es compacto destaca la pasta blanca típica de la leche de cabra un poco más oscura debajo de la corteza y  sin apenas ojos. Al comerlo es suave, láctico, un poco ácido y mantecoso al paladar con ligeros aromas a frutos secos y yogur y con  ligero aroma agradable a leche de cabra.

Para acompañarlo su mermelada de tomate y un vino blanco del campo de Borja.

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