El queso en familia sabe mejor, y todavía más si es Gamonéu

Quien encuentra un quesero encuentra un tesoro… a veces los encontramos nosotros y otras veces son nuestros cómplices los que los descubren… gracias Carlos por hacernos subir al alto del Torno y descubrir a Hortensia, heredera del secreto familiar del Gamoneu.

Cuando comienzas a subir por una carretera del Oriente asturiano nunca sabes que te vas a encontrar al final de la misma…pastos de montaña que tocan el cielo, diminutos pueblos que desafían el paso del tiempo o pequeños grandes emprendedores que buscan en la tradición una forma de vida. Al llegar a la Quesería Toriello lo primero que llama la atención es la familiaridad de trato y la simpatía con la que acogen al extraño. Tras las presentaciones el tema es monográfico: el Gamonéu.

Llega la hora de probar el queso y el entorno es espectacular. El exterior terroso, áspero, natural envuelve un aroma ligeramente ahumado con madera de roble, en boca un toque a leche de cabra, algo más cremoso que sus vecinos y nos retrotrae a cada mordisco el sabor del pasto de montaña. Probar un queso siempre es un placer, degustar Gamonéu mucho más, pero hacerlo en su entorno, en su medio ambiente…es una sensación gastronómica difícil de igualar.

Muchas gracias a las hermanas Toriello por acogernos en su quesería, esperamos encontrar vuestra cordialidad y simpatía en próximos encuentros.

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